2 de marzo de 2009

UN MODELO DE GESTION AGOTADO


El modelo de gestión implementado en nuestra provincia, basado casi exclusivamente en la obra pública como elemento catalizador de opiniones favorables rápido y efectivo, a medida que pasa el tiempo muestra su verdadera cara. A la luz de obras inconclusas, mal ejecutadas, defectuosas, inútiles o sin uso, se corre el velo y descubre que “no todo lo que brilla es oro.”

El megaestadio, los barrios de casas mal construidos, natatorios faraónicos y sin uso concreto, el polideportivo de Ataliva Roca, las columnas de alta tensión, dejan ver la ineficiencia en la ejecución de la obra pública, el derroche de dinero, la falta de controles y transparencia, y la carencia de un plan estratégico, reduciendo la obra pública del anterior gobierno a una acción meramente coyuntural, demagógica, patrimonialista y asentada en el síndrome del corte de cintas, que traiga entre otras cosas la tan buscada simpatía social.
Es lamentable lo ocurrido en Ataliva Roca, o en Macachín, pero si no aprendemos de esas terribles experiencias, las consecuencias pueden ser aún peores.

Empresas nacidas al calor de la administración vernista desaparecen, dejando las consecuencias en manos de la sociedad toda, no sólo la dilapidación de fondos públicos, el riesgo que implica para los habitantes este tipo de obras, sino también decenas de ciudadanos de los pueblos que quedan afectados por las empresas que desaparecen, desde los obreros que pierden su trabajo a los proveedores que se quedan con sus cuentas sin cobrar. Y no puede eludirse la responsabilidad política, porque muchas de éstas empresas se vieron beneficiadas por cambios en las pautas de otorgamiento de capacidad de contratación que les facilitó contratos millonarios con capitales casi inexistentes, sin respaldo ni antecedentes.

Otras empresas, como la responsable del megaestadio, sigue siendo una de las principales contratistas del estado pampeano como si nada hubiera pasado, al punto tal que se veta la reforma a la ley de Obras Públicas votada por unanimidad a fin de permitir que empresas con incumplimientos o antecedentes negativos, puedan seguir contratando con el Estado.

De esta situación el principal responsable es el Estado, quien decide qué hacer, dónde y cómo hacerlo, y quien tiene el deber de controlar que el dinero público, en este caso a través de la obra pública, se utilice correctamente. Cuando la falta de control se evidencia en múltiples casos, no puede pretenderse la inexistencia de responsabilidades políticas, queriendo asentar toda la responsabilidad en los inspectores y menos que menos puede pensarse que la responsabilidad recaiga en los trabajadores de la construcción.

Hoy las obras faraónicas, inútiles o improductivas, se muestran en desuso, inconclusas o en el suelo.

Sólo se cambiará cuando cambie el modelo de gestión, y la renovación de la concepción del rol del Estado, hay una escuela de gobierno que lleva demasiados años y que reproduce el atraso y el estancamiento. Sólo la alternancia logrará modificar eso, y sólo desde el llano los que hoy gobiernan podrán quizá renovarse.

Mientras tanto, sería deseable que el actual Gobernador, que heredó parte de estas obras del anterior gobierno, no sólo investigue y controle, sino que implemente los mecanismos que permitan una gestión transparente, centrada en la aplicación racional de los recursos, pensando en una provincia productiva, con crecimiento, empleo e igualdad de oportunidades. Tiene la posibilidad de demostrarlo, aunque las señales ya marcadas ponen en duda un cambio en el punto de vista.

Desde la oposición se viene de hace tiempo, llamando la atención en esta materia, se ha hecho con las escuelas y también con los hospitales, los cuáles merecen una entrada aparte.

Mas allá de las opiniones políticas que se puedan dar, tiempo atrás, en la localidad de Ataliva Roca, y ante la aparición de una tormenta, fueron guarecidos en el polideportivo hoy derrumbado decenas de personas. Lo que parece abstracto, lo que quiere ser mostrado como simples puntos de vista teñidos por la política, muestra su otra cara: cada vez que se habla de control y de transparencia, ante esta realidad se vuelve concreto y verdaderamente preocupante. Que la ceguera inducida por intereses políticos (o personales) del partido gobernante no nos haga lamentar mucho mas que errores o pérdidas de oportunidades.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

que buena pluma tiene el documento que publicaste, se nota que tenes buenos colaboradores en redacción y correcion, saludos

Anónimo dijo...

no se los colaboradores que tiene....pero si una postura que me agrada...que comparto y apoyo!!! adelante!

Anónimo dijo...

muy bueno el blog!
Este modo de comunicación es bueno para los que nacimos en la provincia y hemos emigrado pero queremos saber que pasa allí.
Aporto algún tema nuevo para las columnas, ya que se ha realizado un inventario de los bosques de caldén de la provincia, triste por cierto, y ahora está vigente la ley nacional 26.331 de bosque nativo con su reglamentación,y hay una partida importante de dinero hacia las provincias desde Nación aunque no es clara la postura de La Pampa en cuanto a esto y al manejo del recurso.

Saludos desde Esquel